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Relato ganador del concurso Escalofriante: LA VENTANA, de Mohamed Ziane.

Un sonido me despierta. Parecía proveniente de la ventana. Eran las tres de la mañana, acostado en el sofá con la televisión encendida, las luces están apagadas y la casa estaba a oscuras. Yo estaba solo, miro hacia la ventana y veo que la luz de la luna llena pasa a través del cristal e ilumina gran parte del salón. Curioso  me levanto a mirar por la ventana desde más cerca. No había nada, igual era que me lo había imaginado, no sé. De repente escucho un ruido proveniente de la puerta, voy a averiguar a qué se debe. Abro la puerta de casa lentamente como si de una película de terror se tratara. No había nada, solo un pasillo gigante, vacío, que apuntaba al ascensor. Sin darle mucha importancia, me volví hacia el salón, cerré la puerta y caminé hacia la cocina. Abro la nevera, bebo un poco de agua y me voy otra vez al sofá. Esta vez escucho un ruido mucho más fuerte que el anterior. Mi corazón en ese momento iba a mil. El sonido venía desde la ventana. Esta vez no quería mirar porque el sonido era continuo, ¡Toc, toc…! Pasaban cinco segundos y volvía a tocar otra vez. ¡Toc, toc…! Cada vez el ruido era más fuerte y más ruidoso. Me armé de valor, me giré hacia la ventana y vi un rostro que parecía la silueta de una mujer. La imagen del rostro se perdía cada vez más. Estaba muerto de miedo pensando que todo esto podría ser una broma de mi vecino, pero esa idea dejó de tener sentido después de saber que vivo en un sexto piso. La puerta que supuestamente cerré se habría lentamente. Mi corazón no podía más. Veo la misma silueta de la mujer de antes asomándose por la puerta. Yo estaba temblando, nunca había sentido nada igual. Cada vez la mujer se asomaba más. Muerto de miedo miré su mano y sujetaba un cuchillo que parecía oxidado, viejo, desgastado y con restos de sangre. De ella provenía un olor muy desagradable, cada vez se acercaba más y por cada paso que daba yo me ponía más nervioso. Parecía que el tiempo pasaba lento, muy lento. En esos instantes yo estaba completamente paralizado, no podía moverme. Era como si algo me agarrotara todo el cuerpo, sin poder ni siquiera abrir la boca. Era una sensación muy desagradable. De repente, la mujer empezó a correr con el cuchillo mirando hacia mí. Yo en ese instante ya veía mi muerte. Cuando el cuchillo toca mi piel, me desperté,… ¡Uff!- pensé – ¡Dios qué pesadilla más desagradable! Miro el reloj y son las tres de la mañana, y de repente, escucho el mismo ruido, proveniente de la ventana…