NUEVAS MASCULINIDADES
El pasado diciembre, en la residencia Santa Emerenciana recibimos a Cruz Blanca Teruel para realizar una charla como parte del programa de prevención de la violencia de género impulsado por el Ayuntamiento de Teruel.
A lo largo de la historia se ha forjado una idea del hombre como referente masculino hegemónico pudiendo con todo, siendo protector, fuerte y proveedor. Se trata de un concepto de masculinidad tradicional que ha variado en las últimas décadas porque tiene problemas de significado. Básicamente, es una idea que no se ajusta a la realidad y puede tener consecuencias o provocar una serie de comportamientos insanos.
Combatir el término de masculinidad tradicional es fundamental para el desarrollo de la igualdad de géneros. En este sentido, han ido calando en la sociedad otras ideas relacionadas con el hombre que se ajustan mucho más a la realidad.
Es por todo esto que consideramos muy apropiado realizar esta actividad en la residencia.
La charla a cargo de una psicóloga y una asistente social de Cruz Blanca que se organizó para alumnos de ESO comenzó sorprendiendo con unas preguntas tales como : ¿Qué es para ti ser un hombre? ¿ Qué significa para ti masculinidad?, etc., a lo que los residentes tuvieron que responder anónimamente en un papel, y aunque a priori podían parecer sencillas de responder pocas veces nos paramos a reflexionar.
La lectura de las respuestas evidenció que todavía hay estereotipos asignados a hombres que hay que vencer y dio pie a recordar como en la actualidad se adjudican una serie de características a la persona por ser esta un hombre o una mujer. En concreto, los estereotipos asignados a los hombres son:
- Los hombres no lloran
- Los hombres son agresivos
- Los hombres son racionales
- Los hombres son fuertes física y psicológicamente
Después, nos invitaron a pensar en qué facetas nos pueden afectar estas creencias. Las profesionales nos enseñaron que estos estereotipos se aprenden a medida que crecemos, y se transmiten de forma consciente en unos casos e inconsciente en otros desde nuestra familia, la escuela, la publicidad, etc.. Así se va construyendo una imagen de lo que se espera de nosotros en función del sexo biológico con el que hemos nacido.
Claramente provocan prejuicios y estos son la base para muchas de las discriminaciones. Por ejemplo:
- El cuidado de los hijos. En nuestra sociedad es la mujer quien, de manera tradicional, asume el cuidado de los niños y de las tareas del hogar en general. Mientras que del hombre se esperaba que trabajara y ganara un salario con el que sustentar a la familia.
- La expresividad emocional. Si eres mujer, se fomenta el expresar las emociones abiertamente sin vergüenza. Por el contrario, a los hombres se les alienta a no expresar sus sentimientos y llorar se les presenta como un acto de debilidad .
El primer paso para superar los roles y estereotipos de género es reconocerlos, por eso, psicóloga y asistente social animaron a todos los presentes en la charla a hacer o sentir con total libertad y normalidad sin ver en ello a un hombre o mujer.
Se hizo hincapié en lo relacionado con la contención emocional que se les “exige” a los chicos, siendo la represión de las emociones fuente de ira, rabia o violencia, y origen de muchos problemas en la pareja, en el trabajo o en cualquier tipo de relación.
Para terminar con actitudes de violencia de género es esencial el trabajo de la empatía, la corresponsabilidad familiar, laboral y personal. Esto implica una presencia masculina en espacios de limpieza, cuidado y atención de otras personas.








